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Mal de amores...

| viernes, 21 de diciembre de 2012

Pensar con el corazón muriendo desangrado es un suceso extraño, la mente se divide en dos tonalidades, carmesí para mostrarle a la vida que se ha convertido en una idea suicida, y negra para enseñarle a la muerte que el luto por las ideas comienza a estar presente...

Se drena el alma, vaciándose lenta y delicadamente por las fosas que nacen de sus puertas, aquellas que son llamadas mirada, y muere como gotas de todo salado y nada azucarada, pendiente de que llegue la vida nuevamente, esperando como se espera al amado anhelado, pero es eso por lo que en este instante muere, por que sus esperanzas han huido, su mundo se ha marchitado...

Refugiados en sombras de celo y desconfianza, nace una rosa que lo rodea cual serpiente, espinoso es su tallo, y la imaginación se convierte en la cumbre de todo, en luz de día, en miedo al miedo mismo, inminente... Y nada la salva, hermosa dama que no esperó pues nunca aprendió a ser paciente, el caballero nunca apareció, su reluciente armadura fue olvidada, y se convirtió todo para ella en nada más que un cuento de hadas.

Dulce Dama que duerme en la torre Oeste de un castillo en el páramo del sol naciente, bajo piedras y barrotes de acero, prisionera de su propia realidad, de su maldita suerte.... Y su padre, el Rey de la nación de la decadencia ha encontrado que la suya tampoco es buena, más maldita que la de su hija prisionera, ha sido padre de enfermos del cuerpo, el alma, el sexo, el corazón y la mente... Su castillo se convirtió en manicomio, su Reina en enfermera, su pueblo agonizaba de sed y hambre, y los pocos que lo respetaban, guardias, carceleros y asistentes de aquellos, del castillo, residentes...

Y la mente siguió pensando con el corazón muriendo desangrado... Mientras la Dama de la torre Oeste pasaba sus últimas horas pintando su destino con lágrimas transparentes, y sangre de su muñeca ahora en racimo... Todo esto sucedió en la memoria de un anciano, que antaño fue el Príncipe del país aledaño, el que buscaría a la Princesa del castillo en el páramo del sol naciente y la encontraría triste, con mirada desesperada, la sangre fría, y el cuerpo inerte...
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Un Mal Sueño

| viernes, 14 de diciembre de 2012


Desperté, era todo un mal sueño que me hacía sentir mal,
cuando abrí los ojos era todo mucho peor, y mucho mas bello,
estaba cayendo, descendiendo y mis rezos eran ignorados
de manera cruel,
Estaba perdiendo, y no había manera de curar las heridas reales,
entonces recordé esa escena obscura, cuando lamía mis heridas,
y me miré como a aun psicótica en medio de un alucín,
y ya no encontré dolor al pensar acerca de aquellos días....

Desperté de ese maldito mal sueño, y estaba cayendo,
venía el primer círculo del infierno, que era también el cielo,
sentí que la sabiduría besaba mi mejilla y sonreí,
miré el temario y no llegaba aún al tercio,
la vida es tan buena maestra, que te hará aprender a costa de lo que sea.

... Desperté y era un mal sueño, en que podía volar y decidi
quedarme a llorar, cubriendo con mis alas mi conmiseración,
después habría vendido mi alma por cambiar mi realidad,
pero en ella sí que nada es amable...

Fue cuando mi Dios me abandonó, que recuperé mi fé,
descubrí que para quien admira la luz,no puede hallar alegría en la obscuridad,
y ya estaba cayendo ,sin ganas de recordar la comedia que edifiqué,
me sentía sonrojar cuando quería dar lo que fuese por volver,
por aprender más rápido y entregar mi sinceridad en algo real,
que pena pensar en aquellos días....